Los estudiantes muchas veces cargan el peso de los libros de texto, pero aquellos que son los primeros de su familia en asistir a una universidad, también tienen que cargar al mismo tiempo, con presiones financieras y expectativas culturales.
Para muchos, la experiencia de ser de primera generación significa navegar sistemas desconocidos, mientras se honra los sacrificios que hicieron posibles esas oportunidades.
Los estudiantes universitarios de primera generación son los primeros en sus familias en asistir a la universidad y obtener un título de licenciatura, según un artículo de Sept. 18, 2025, de la American College of Education.
El cuarenta y cuatro por ciento de los estudiantes de pregrado en San Jose State son de primera generación, según una página web de la universidad.

Joshua Muncada, un estudiante de primer año transferido de filosofía en SJSU, dijo que es el primero en su familia en seguir una carrera universitaria en Estados Unidos.
“Mi mayor obstáculo al asistir a la universidad como estudiante de primera generación fue no conocer mi camino y manejar la estructura financiera,” dijo Muncada.
Muncada dijo que quería un título para aprender nuevas habilidades laborales y eventualmente, poder comprar una casa y formar una familia sin preocupaciones financieras.
“Aquí estaba yo, sin una dirección segura y perdiendo tanto dinero, acumulando deudas, que sentía que me estaba ahogando,” dijo Muncada. “Contemplé enseñar. Contemplé intentar convertirme en enfermero. Y cada exploración, aunque informativa para mí, sentía que me alejaba cada vez más de la línea de partida y me destrozó por un tiempo.”
Muncada enfatizó una persistencia en la búsqueda de una educación superior a pesar de los contratiempos.
Muncada dijo que, aunque encontraba dificultad en obtener apoyo financiero, lo agregó a la lista de presiones que lo rodeaban al inicio de su carrera universitaria, lo que originalmente lo llevó a comprometerse con la Universidad de San Francisco.
“En retrospectiva, debería haber tomado un año sabático o haber ido a un colegio comunitario para tener una idea de lo que quería hacer,” dijo Muncada. “En cambio, mis padres y yo sentimos la emoción y el impulso de las familias a nuestro alrededor y me presionaron para que ingresara a una universidad privada.”
Berenice Torres, una estudiante mexicoamericana de segundo año de negocios en Chabot College en Hayward, dijo que su individualidad y educación fueron moldeadas por circunstancias de la vida real.
“Durante el COVID, tuvimos unos inquilinos aquí en la casa, a quienes les rentabamos una habitación,” dijo Torres. “Eran drogadictos y no pagaban la renta. Durante el COVID, hubo una ley temporal que decía que no se podía desalojar a un inquilino debido a la situación, así es que por ley, no podíamos desalojarlos.”
Para proteger a los inquilinos con dificultades durante la pandemia de COVID-19, las prohibiciones a nivel federal y estatal pausaron temporalmente los desalojos hasta el 26 de Agosto de 2021, cuando la decisión se dejó a las autoridades estatales y locales, según un artículo de Dec. 12, 2024, por Law District.
“Así que pasamos por un proceso de siete meses para que ellos dejaran la propiedad,” dijo Torres. “Primero acudimos al tribunal de derecho de familia. Allí presentamos nuestros documentos, y los rechazaron, pero no entendíamos el porqué hasta que alguien nos dijo.”
Torres dijo que esta situación no solo reveló lo inaccesible que puede ser el conocimiento legal para muchas familias, sino también el momento en que encontró su interés en el derecho para poder entender sus derechos y los de su padre/madre que no hablan inglés.
Torres dijo que ahora se está preparando para pasar a estudios de asistente legal en la Universidad Estatal de California, East Bay.
La tensión financiera también ha sido un factor decisivo en la vida de Torres, incluso comenzando su propio mini negocio de panqueques, La Cucharita, para obtener ingresos adicionales.
Los estudiantes de primera generación son los más propensos a trabajar mientras cursan sus estudios, en lugar de depender únicamente de sus familias, ya que el 30% de los estudiantes de primera generación tienen trabajos de medio tiempo, según la Asociación Nacional de Administradores de Ayuda Financiera para Estudiantes.
Torres dijo que sus padres emigraron a los Estados Unidos a principios del año 2000, se conocieron en clases de inglés y finalmente construyeron su propio negocio de carpintería.
“Siento que, al ser inmigrantes, vinieron por lo mismo que todos vienen aquí, por las oportunidades,” dijo Torres. “Aprovecharon una gran oportunidad y eso nunca les impidió convertirse en quienes son ahora.”
Ver la persistencia de sus padres y cómo aprovecharon al máximo su situación motivó a Torres a querer convertirse en propietaria de un negocio algún día.
Los inmigrantes tienen un 80 % más de probabilidades de iniciar su propio negocio que ciudadanos nacidos en EE.UU., según un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts de Mayo, 9, 2022.
Torres dijo que desde joven la han impulsado a lograr algo de sí misma para no desperdiciar la oportunidad que conlleva nacer en EE.UU.
“Aunque no quieran estudiar, (mis papás) dicen, siempre haz algo propio,” dijo Torres. “No trabajes para alguien porque siempre estarás esclavizado por esa empresa, esclavizado por esa persona. Sé tu propio jefe, intenta no trabajar para alguien.”
Las barreras lingüísticas y las expectativas culturales agregaron capas adicionales a su experiencia, dado que Torres creció en un hogar de habla española y tuvo dificultades para dominar el inglés.
Torres dijo que los roles de género tradicionales moldearon sus responsabilidades en casa, ya que se esperaba que ayudara en la cocina mientras su hermano se encargaba del trabajo al aire libre.
Las mujeres latinas son más propensas que los hombres a asumir responsabilidades domésticas como cocinar y cuidar a otros desde una edad temprana, según un estudio de Mayo 14, 2024, del Pew Research Center.
Andrea Pérez, estudiante de primer año de biología en la Universidad de California, Davis, dijo que se identifica y ha tenido experiencias similares a las de Torres.

Pérez dijo que creció en un hogar de habla hispana, luchando por dominar completamente el inglés mientras simultáneamente se esperaba que tradujera documentos complejos para sus padres.
“Cuando era niña, tenía como siete u ocho años, mis padres me pedían que tradujera documentos y cuando no podía, siempre decían algo como, ‘¿Pero no estás en la escuela? ¿No estás estudiando? Naciste aquí, deberías saberlo,’ ” dijo Pérez. “Sentía que no hablaba muy bien inglés para poder traducir, especialmente documentos legales. Documentos que todavía ahora no puedo traducir.”
Pérez dijo que sentía la presión de cumplir con las expectativas de sus padres y aunque una vez soñó con convertirse en maestra de escuela primaria, Pérez dijo que su padre no lo permitiría ya que él enfatizaba la estabilidad financiera sobre la pasión.
Dijo que eligió estudiar biología con la esperanza de ingresar al campo médico.
“Él dijo: ‘no ganarás suficiente dinero, y no quiero que ganes la misma cantidad de dinero que yo,’ ” dijo Pérez. “ ‘Porque naciste aquí, tienes la oportunidad de ganar, como, el doble de lo que yo gano.’ ”
Los estudiantes universitarios de primera generación tienen más probabilidades de tener un estatus socioeconómico más bajo que sus compañeros, según un artículo de 2025 de Wiley Online Library.
La mayoría de los hijos de inmigrantes sienten presión para seguir carreras estables y bien remuneradas, según un Mayo 14, 2024, informe del Pew Research Center.
Pérez dijo que su padre, quien es un trabajador indocumentado que llegó a Estados Unidos en 1999, y su madre, que vino con una visa de turista en 2003, le inculcaron valores mexicanos tradicionales en su hogar.
“Incluso cuando eres adulto, se espera que escuches a tus padres”, dijo Pérez. “Por ejemplo, yo había querido ser maestra, pero decidí no hacerlo después de que me dijeron muchas veces que quieren que siga una carrera más alta.”
La experiencia de Pérez refleja una tensión más amplia que enfrentan muchos estudiantes de primera generación, que es equilibrar las aspiraciones personales con las expectativas familiares.
“Todavía pido permiso para salir y esas cosas,” dijo Pérez. “Cuando crecí, en verano, veía a muchas chicas usando faldas y pantalones cortos y yo quería hacer eso, pero mi papá no me lo permitía, y simplemente aprendí a no desear esas cosas porque sabía que no iba a poder.”





























